Chile y Perú 2018 – Día 8

Agua dulce y agua salada en el Pacífico.

¡Hola a todos!

Segundo lunes del viaje, el día amanecía despejado. Tanto, que hemos aprovechado para lavar algo de ropa y ponerla en nuestra terracita para (intentar) que se secara.

La idea era ir al volcán Rano Raraku, la cantera en la que se hicieron la mayoría de los moais. Pero al llegar a la entrada estaban cayendo unas gotitas.

Esta isla es sorprendente en muchos aspectos, y uno de ellos es el clima que tienen. Con lo pequeña que es la Isla de Pascua y puede estar lloviendo en los dos extremos y hacer un sol espléndido en el medio, o estar viendo cómo llueve a 50 metros.

El otro día desde el coche, Carolina se fijó en lo que parecía un camino que no está en los mapas turísticos que nos han dado. En lo que parecía un extremo del camino había 2 moais (caídos, por supuesto). Y en el otro extremo a unos tres kilómetros, junto a la entrada de Rano Raraku… había 3 moais (de nuevo en posición horizontal). Conclusión de Carolina: seguro que si vamos por el camino… ¡hay más moais! 🗿Respuesta correcta.

Y como en este camino no estaba lloviendo, pues allí que nos hemos ido. Habremos hecho la mitad, y hemos “descubierto” nueve moais, bastante grandes, que no debe visitar casi nadie. El camino se veía bien verde, sin más desgaste que el de los caballos que nos han acompañado durante el trayecto. Sin tocar (por ganas no sería), nos hemos podido acercar a escasos centímetros de cada uno de los moais. A algunos se les veía bien definidas las manos y otros detalles. Estábamos alucinando.

Cuando hemos visto que ha dejado de llover, hemos emprendido la vuelta. Pero al llegar ha aparecido una nueva nube. Así que hemos ido hasta la costa porque había un arcoíris en el agua. Nunca habíamos visto uno así.

Un último intento para entrar en la fábrica de moais pero nos han dicho que por seguridad han cerrado algunas partes. Así que lo dejamos para mañana. Jo.

Aunque hoy ya teníamos pensado ir de todas formas, hemos decidido que la mejor forma de espantar la lluvia era con más agua, así que hemos ido a la playa de Anakena a darnos un buen chapuzón.

¡Qué bien nos ha sentado! Además no había mucha gente, con lo que hemos podido elegir palmera. Y encima había un sol fabuloso. Crema solar, bañadores y al agua a disfrutar. La temperatura del agua era la misma que la del exterior, unos 21 grados, de lujo para nosotros. Eso sí, los lugareños nos han dicho que para ellos está temperatura es bastante fría.

Hemos hecho snorkel, pero no había nada destacable más allá de dos peces y muchos erizos de mar.

Un paseo para secarnos, unas fotos con los Ahu que hay en la playa y hemos hecho una comida-merienda en un chiringuito. Las especialidades del día han sido dos empanadillas de atún-queso y camarones-queso-plátano. Para acompañar, unas patatas fritas con tomate natural, cebolla, atún, cilantro y curry.

La lluvia ha vuelto y ya no se ha ido. Así que hemos aprovechado para buscar nuevos rincones, siempre desde el coche, hasta el momento del atardecer, con otro arcoíris. Ahí sí que teníamos que salir sí o sí.

Un paseo por la calle principal para comprar algunos recuerditos en las casetas de artesanía tradicional, nos ha servido para finalizar un día… pasado por agua jejeje.

Nos despedimos viendo de nuevo las estrellas… y la vía láctea con mucha claridad.

¡Hasta pronto!

PD: Por si te interesa como curiosidad, hemos encendido la radio del coche y ha empezado a sonar “Rapa Nui 99.1 FM”, que aunque no todas las canciones tienen ukelele, está simpático escuchar alguna canción tradicional. Una emisora más para la colección tras “RMF MAXXX de Polonia”, “Radio Skonto de Letonia” o “Venus FM de Grecia”.

¿Recuerdas alguna emisora, canción o similar que te hayas traído de tus viajes?

Viaje a Chile y Peru
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