Chile y Perú 2018 – Día 16

Fortalezas, templos y un tobogán.

¡Hola a todos!

Cusco y sus alrededores dan para varios días, pero no los tenemos. Oooooh. Así que para el día de hoy hemos tenido que escoger entre varias opciones.

La opción ganadora ha sido la que incluye las visitas incas a Puka Pukara, Q’enqo, Saqsaywaman y Tambomachay. El motivo es que era lo más cercano y sabíamos que uno de los sitios mantiene unas murallas enormes.

En el taxi de Luis (el cual nos ha vuelto a contar curiosidades e información de Cusco y alrededores) hemos ido con Amanda hasta Tambomachay. Este lugar era un antiguo templo al agua. Señalar que los incas adoraban a todos los elementos de la naturaleza. Aún hoy en día fluye el agua por algunas de sus fuentes y canales.

Justo enfrente se encuentra Puka Pukara, una pequeña fortaleza militar inca que incluía algunas casitas como hospedaje para aquellas personas que estuvieran de paso.

Tras coger un combi (un autobús) por 0’26€ hemos llegado a Q’enqo, lugar en el que se realizaban sacrificios animales en un altar de piedra que aún se mantiene. Ha sido divertido perderse en el laberinto de pasillos creado entre las rocas.

Caminando hemos llegado hasta el lugar más importante del día: Saqsaywaman. No, no es el nombre de un nuevo héroe. Esta antigua fortificación es enorme y sus piedras perfectamente ensambladas son más grandes que las que hay en Machu Picchu. Realmente impresiona, y eso que no está entero. De hecho estaban algunos arqueólogos trabajando en la zona. Además de las enormes murallas hay un par de miradores hacia la ciudad de Cusco, unos pasadizos entre las rocas llamados chikana, algún santuario donde hemos visto a gente hacer algo así como un ritual, un lugar que nos ha parecido un jacuzzi y hasta un tobogán que se ha ido creando en la piedra con el uso de los años (hemos subido un vídeo a Facebook en el que nos tiramos montaña abajo). Cuando hemos paseado por la enorme explanada en la que se encuentran las murallas, uno se siente realmente pequeñito.

Desde aquí, se puede bajar a la Plaza de Armas en apenas unos minutos a través de las empinadísimas calles de esta zona.

Ahí nos hemos juntado con Dawid para dar una vuelta por el casco histórico y hacer algunas compritas en el Mercado De San Pedro y calles adyacentes. Una pena no poder llevarse más cosas, porque las telas que utilizan son preciosas y, no nos vamos a engañar, es mucho más económico que en España.

Tras pasar a ver de nuevo la piedra de los 12 angulos, toca cenar y toca probar un plato típico de Perú que en España sería casi impensable: Cuy. El Cuy no es ni más ni menos que un tipo de cobaya. Da penita comérselo, pero no podíamos irnos sin probarlo. Hay varias formas de cocinarlo, y nosotros hemos elegido al horno. Oye, estaba rico. Nos ha sabido similar al conejo pero con más intensidad de sabor y más jugoso.

Además del Cuy hemos cenado alpaca, ceviche y lawa de maíz, una especie de sopa.

Y directos a dormir. Mañana toca madrugar otra vez, y es que nos vamos de excursión a más de cinco mil metros de altura, a un lugar de la naturaleza bien colorido…

¡Hasta pronto!

Viaje a Chile y Peru
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