Chile y Perú 2018 – Día 14

Machu Picchu, con razón es una de las nuevas maravillas del mundo.

¡Hola a todos!

El día ha sido realmente espléndido, no sólo en lo climatológico, también por ver en primera persona este emplazamiento inca.

El día empezó de noche. A las 5:15am nos encontrábamos haciendo cola para subir al autobús que te sube a hasta Machu Picchu. La cola era más larga que en Doña Manolita antes del sorteo de Navidad.

Sobre las 6:00, ya de día, subíamos al autobús que nos llevaría a una de las maravillas del mundo.

Tras varias curvas, muchos “oooooh” por el paisaje que nos envolvía y unos 30 minutos, llegábamos a la entrada.

Sí, te lo confirmamos: es realmente impresionante. Te diríamos que no hay palabras para describir Machu Picchu, pero sí que las hay: grandioso, majestuoso, mágico…

Una sensación de adrenalina y tranquilidad a partes iguales nos invadía los primeros instantes.

Bajo un cielo completamente despejado se proyectaban los primeros rayos de Sol en el interior del valle, iluminando directamente la espectacular ciudad inca de Machu Picchu donde predominan los tonos grises, marrones y verdes.

Nuestra entrada incluía, en primer lugar, la visita a Waynapicchu, que es la espectacular montaña que vigila Machu Picchu y puedes en casi cualquier foto que veas. ¿Cómo se visita la montaña cuyo nombre significa “montaña joven”? Subiéndola, por supuesto.

Una escalera construida sobre su ladera casi vertical, nos ha llevado hasta su cima. Escalones de piedra infinitos que suben y suben. Aunque ha sido algo cansado, el recorrido nos iba regalando pequeñas píldoras de satisfacción con las vistas que ofrecía hacia la ciudadela.

Al llegar arriba del todo, una explosión de felicidad tan grande como su altitud de 2667 metros. Lo habíamos conseguido y las vistas eran, de nuevo, maravillosas. Por cierto, en lo alto hay unos graneros y varias terrazas de cultivo.

Tras bajar, hemos salido de Machu Picchu y vuelto a entrar. El motivo es que la visita se realiza casi en su totalidad en un circuito cerrado. Sí, como si fuera un Ikea jejeje.

Con tranquilidad íbamos descubriendo cada casa, cada terraza, cada piedra ensamblada a la perfección, el templo al Sol, el templo del cóndor, las zonas centrales con el césped, una escuela, fuentes, un puente inca, una gran roca sagrada, escaleras infinitas… e incluso algunas llamas muy simpáticas (o alpacas, aún no lo tenemos muy claro) se cruzaban con nosotros en mitad de las calles.

Es verdad que en determinados momentos había mucha gente. Pero nos ha dado lo mismo, lo hemos disfrutado como si estuviera abierto sólo para nosotros y los Yoshis.

Por cierto, en el ticket ponía que teníamos el turno de 06:00 a 12:00, por lo pensábamos que a las 12:00 nos sacarían. Pero no 😃 eso sólo indica la hora a la que puedes entrar. Vaya, que hemos acabado saliendo a las 17:00 de Machu Picchu.

Más de diez horas de magia en una de las nuevas maravillas del mundo, bien merecido el título.

Pero el día no acaba aquí. Tras llegar al pueblo de Machu Picchu, hemos podido dar cuenta de la fiesta grande de toda la región, las de la Virgen del Carmen (por cierto, felicidades a todas las Carmen).

Recorriendo las calles hasta llegar a la iglesia en la plaza de Armas, diversas comparsas realizaban danzas en honor a la Virgen. Cada comparsa realizaba un baile y canción diferente, acorde con los trajes (algunos bien coloridos) que llevaban.

Mientras veíamos una de estas comparsas, dos caras nos han resultado bien conocidas. ¡Y tanto! Por fin, después de varios meses sin vernos, coincidíamos con Amanda y Dawid. Llevábamos semanas planificando juntarnos en Perú, y aunque sabíamos que íbamos a vernos hoy… ver a tus amigos siempre es una alegría enorme. Sea donde sea, pero más llamativo aún siendo en otro país. Ya sabéis lo que os queremos (y también a quien no ha podido venir).

Íbamos a ver unos fuegos artificiales que estaban preparando en la plaza. Pero se estaban retrasando más de lo que nos habían dicho. Así que sintiéndolo mucho, hemos tenido que ir a cenar para saciar el gran apetito que teníamos y descansar, porque el sueño empezaba a cerrar nuestros ojos. Imaginad el cansancio que teníamos para que Javier, con lo valenciano que es, prefiriera descansar jajaja.

Mañana repetimos visita a Machu Picchu. ¿Hay algo mejor que repetir entrada a un lugar tan sorprendente? Bueno, sí, hacerlo con la buena compañía con la que lo haremos mañana.

¡Hasta pronto!

Viaje a Chile y Peru
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